FRASER MORALES, WALTER (Profesor(a) Guía)ARENAS YAÑEZ, TERESITA DEL NIÑO JESUS (Profesor(a) Correferente)FRANCISCO JESUS, PINTO AGUILERA2024-11-022024-11-022007-11https://repositorio.usm.cl/handle/123456789/71309El presente documento tiene como objetivo estudiar los factores que determinan la competitividad de mercado. Frecuentemente, lo anterior, se relaciona al número de empresas, sin embargo, en la práctica muchas veces el considerar esta única variable no es suficiente. En otras palabras, que el control de una industria esté en pocas empresas no significa, ni tampoco es una condición suficiente por sí sola para indicar, falta de competitividad. En la actualidad, gran parte de las industrias chilenas presentan una alta concentración de mercado, lo que quiere decir que éste está en manos de un pequeño grupo de empresas. Pese a esto, la opinión pública, económica y política, está tranquila ya que considera que las industrias, en general, están insertas en agresivos y competitivos ambientes. El entorno macroeconómico chileno, de los últimos años (muy positivo), ha reactivado varios sectores de actividad económica, entre ellos, el comercio cuya importancia se puede apreciar a través de sus ventas que representan cerca del 22 % PIB nacional. Gran parte de las ventas del comercio se canalizan (61%) a través de dos cadenas de supermercados, quienes concentran cerca del 65% de las ventas. Pese a lo anterior, la industria es considerada como una de las más competitivas y de menor rentabilidad dentro de Chile. El supermercado, se define como un establecimiento autoservicio de gran tamaño, mucha variedad y con al menos tres cajas registradoras. La competitividad de esta industria ha estado marcada por la consolidación de dos actores, quienes en estos últimos diez años han pasado por un importante proceso de concentración, adaptación del formato Hipermercado, llegada de competencia extranjera (Carrefour), guerras de precio, entre otros. Lo anterior ha producido que el IPC de los bienes susceptibles de ser adquiridos en esta industria (IPC Alimentos), hayan estado bajo los márgenes inflacionarios que define el Banco Central (4%) 3 Una de las metodologías más tradicionales para el estudio de la competencia industrial, es el modelo de las cinco fuerzas de Porter. Además de ser reconocido como un potente instrumento de análisis, dentro del esquema, incluye las variables que frecuentemente revisan los organismos, tanto internacionales como nacionales, en materia de la libre competencia. Esta metodología consiste en estudiar cinco elementos: el primero corresponde a la revisión de las condiciones de entradas al mercado (competidores potenciales). El segundo, el poder de negociación de los proveedores. Tercero, la influencia en la comercialización por parte de los compradores. Cuarto, los productos o servicios que pueden sustituir a la industria bajo análisis. Finalmente, la competencia, propiamente tal que desarrolla la industria en cuestión. En la industria de los supermercados, las fuerzas de Porter se presentan de la siguiente manera: los supermercados quienes compiten entre sí para la distribución de productos a los consumidores finales; los proveedores, que elaboran y/o distribuyen productos a los supermercados, finalmente los consumidores quienes se abastecen de los supermercados. En este punto es importante señalar que el consumidor no sólo tiene como opción sólo este formato, sino por el contrario varios otros (sustitutos) tales como Minimarkets, almacenes tradicionales, ferias, etc. En relación a los posibles compradores encontramos la existencia de importantes economías de escalas y de alcance. Un fuerte compromiso estratégico en el sector y una capacidad financiera capaz de desafiar a cualquier entrante a una guerra de precios. La construcción de un local no constituye una limitante económica; sin embargo, la escases de terrenos, la alta inversión de los actores presentes, las tarjetas, las marcas propias, las relaciones con proveedores y el conocimiento de la industria, son los elementos que realmente desincentivan la entrada. Las empresas proveedoras se dividen en dos tipos: las grandes y pequeñas. Las primeras, altamente concentradas, tienen la capacidad de negociar con los supermercados, de igual a igual, las condiciones de precio, pago, ubicación dentro del local, entre otros. Las segundas por el contrario, son sometidas a serios abusos, principalmente: extensiones unilaterales en los plazos de pago, cobros por otras actividades como por ejemplo aporte por inauguración de locales, comisiones por ventas, etc. Ante esto, los pequeños 4 proveedores, tienen una limitada capacidad de respuesta, pero de igual forma el supermercado, para muchos, representa el único o uno de los mejores clientes, quien además de comprar grandes volúmenes, actúa como un validador de la calidad y marca de los productos. En relación a los compradores encontramos, que los bienes adquiridos representan gran parte de su ingreso. Son informados y tienen claro los atributos que buscan en el servicio (precio, buenos productos, calidad, surtido, honradez de los empleados). Consideran que el servicio entregado por los supermercados, es consistente al costo, señalando una positiva relación precio y valor recibido. Los sustitutos dependen principalmente del tipo de compra, disponibilidad de tiempo, capacidad y/o acceso al transporte y volumen de compra a realizar. A partir de esto, se desarrollan múltiples tiendas tales como: ferias, supermercados, negocios de barrios, etc. La tendencia, respecto a la concentración, que actualmente se observa en Chile, es similar a la que se ha observado en otras partes del mundo. Por ello, la preocupación que conlleva el fenómeno supermercadista, es el impacto que la concentración pueda tener en los precios finales de los alimentos. En este punto, la evidencia nacional e internacional, es concluyente: efectivamente existe una relación positiva entre concentración y precios, y más aún, esta es el resultado directo de las políticas de precios que establece la industria. Pese a lo anterior, y ante el aumento en el IPC Alimentos que se ha registrado desde el año 2004 en adelante, el mercado aun no ha reaccionado: por una parte los consumidores no han manifestado malestar y tampoco han surgido nuevos sustitutos o incentivos a otros entrantes. El presente trabajo, permite descubrir que la dinámica competitiva de los supermercados ya no es sólo la industria propiamente tal y los sustitutos, sino más bien el retail por completo. La estrategia del supermercado que consiste en que a través del gancho masivo de los alimentos, ofrece además una variedad amplia de productos de otras empresas del retail, ha transformado al supermercado en un canal de carácter transversal. Lo anterior, junto con la integración de otros formatos del retail, ha dado a luz a una 5 nueva forma y modelo de negocio cuyo propulsor Cencosud lo ha denominado: retail multiformato o multicanal. Este es un modelo de negocio que contempla una estructura compuesta por varios negocios tales como: bancos, ferreterías (tiendas para el hogar), tiendas de departamento, supermercados, inmobiliaria, crédito financiero. Esta nueva estructura, que por cierto comienza a tratar de implementarse en otras empresas (D&S y Falabella), plantea un nuevo escenario y dinámica competitiva que desafía a todos los negocios que tradicionalmente tienen un mercado delimitado (bancos, ferreterías, tiendas por departamento, etc.), amenazado no solo a otros canales del retail, sino que a otras empresas como los bancos. Por esta razón, el futuro en cuanto a la competitividad, es auspicioso ya que pese a las barreras que en particular pueda tener cada negocio del retail (supermercados, en el presente estudio), la irrupción de esta nueva estructura (de carácter corporativo, donde los canales, ahora, son sólo estrategias de negocios), es el incentivo perfecto para que otras empresas adopten un formato similar. Dado el alcance de esta estructura, las fuentes de nuevos competidores aumentan a: bancos, ferreterías, tiendas por departamentos, etc. De esta manera, y quizás en un futuro relativamente cercano, es probable que la opinión pública sea testigo de nuevas fusiones y adquisiciones, no sólo entre empresas de un mismo sector, sino con otras del retail o banca y así dar una respuesta competitiva a Cencosud. Incluso podría pensarse en la consolidación de tres cadenas multiformato, pues los elementos están presente: hay más de tres bancos, pueden haber tres supermercados y ferreterías, hay tres tiendas por departamentos, etc. A lo anterior se puede agregar, quizás, la integración de las farmacias a esta nueva estructura, considerando que D&S cuenta con Farmalider que ya posee un poco más del 4% del mercado. En conclusión, de ser válidas estas premoniciones, en el futuro el consumidor puede verse claramente favorecido.ECONÓMICASUPERMERCADOSCHILECOMPETITIVIDAD SECTOR SUPERMERCADOS.Tesis de PregradoB - Solamente disponible para consulta en sala (opción por defecto)3560902016335